Aportes en la transición hacia una movilidad sostenible – Introducción

América Latina está experimentando un acelerado proceso de ocupación de las zonas urbanas. Los cambios en la configuración de las ciudades, que pasan a convertirse en zonas metropolitanas o megalópolis, dificultan la gestión de estos territorios. El crecimiento urbano no siempre ha estado acompañado del desarrollo de infraestructura o la provisión de servicios básicos, lo que compromete la calidad de vida de los ciudadanos. Esto por supuesto se agrava en los estratos socioeconómicos más bajos. Uno de los sectores que permite evidenciar con claridad este proceso de transformación socio-técnica es la movilidad. El crecimiento caótico de las ciudades, el incremento en la tasas de motorización, el aumento promedio de los tiempos de desplazamiento, las inequidades sociales del modelo de transporte etc, generan graves externalidades negativas (CAF, 2011). Las tendencias futuras indican que esta situación puede empeorar. Se estima que para el 2050 el 70% de la población del mundo, aproximadamente 6.440 millones de personas, vivirá en las zonas urbanas, lo que implica que la movilidad urbana se multiplicará casi por 3 con referencia al 2010. Los análisis muestran que de mantenerse el modelo actual, los sistemas de movilidad colapsarán generando graves daños socioambientaes (Van Audenhove, Dauby, Korniichuk, & Pourbaix, 2014)⁠.

 

Aumento de la flota de autos y motocicletas entre 2007 y 2014. Adaptado de CAF (2016)

En las gráficas se muestra la tendencia al aumento del parque automor en ciudades de América Latina entre 2007 y 2014. Según datos del observatorio de transito de Montevideo (IdM, 2014b)⁠, en el 2007 el parque automotor empadronado en la ciudad, totalizaba 183.054 autos y camionetas, y 86.128 motocicletas. Para el año 2014 las cifras aumentaron a 287.291 y 185.012 respectivamente, lo que significa un aumento de 57% para los autos y 114% para las motocicletas. Esto confirma las tendencias mundiales sobre incremento de la motorización.

Distribución modal de viajes diarios en Sur América. Adaptado de CAF (2016)

El auto y la motocicleta son los vehículos predominantes para el transporte individual en América Latina, y en Montevideo representan aproximadamente el 53% de los desplazamientos diarios. A pesar de que existen ciudades donde el transporte colectivo es el principal modo de viaje, hace falta cruzar otro tipo de información, principalmente sobre la experiencia de los usuarios, para valorar como positivo este tipo de transporte. Por ejemplo en Bogotá, donde el 46% de los viajes diarios se realiza en transporte colectivo, superando el porcentaje de viajes diarios en transporte individual, la cantidad de usuarios desborda las capacidades del sistema. Esto se refleja en robos, acoso sexual y violencia física tanto en las estaciones como en los ómnibus del transmilenio. Casos similares de intolerancia suceden en varias zonas de Sao Paulo, donde el sistema ferroviario que conecta la capital con el área metropolitana (CPTM), colapsa durante las horas pico, que a propósito en buena parte de la ciudad acaban siendo todas las horas. Para continuar problematizando las dificultades del sistema del transporte colectivo, debe sumarse el descontento social por las altas tarifas de los boletos, los casos de corrupción de las empresas encargadas de la gestión del transporte, la falta de acceso o baja frecuencia hacia las zonas periféricas, entre otros. Esta situación no es exclusiva de las grandes ciudades, sino que es un problema creciente en ciudades medias.

A partir de la gráfica asilada, es muy difícil elaborar una conclusión de fondo sobre el sistema de transporte en América Latina. Sin embargo, si se piensa en las fuentes energéticas de los tres tipos de transporte, podemos acercarnos a uno de los problemas estructurales de la movilidad no solo en AL sino en el mundo entero: la dependencia de los combustibles fósiles. Cabe resaltar que este problema no es solo del sector transporte, sino que constituye uno de los mayores desafíos de la civilización, hasta el punto de representar una amenaza a la sobrevivencia de la especie humana. En este sentido, las investigaciones apuntan a la necesidad de trabajar en la transición de la matriz energética que sustenta las actividades humanas, de cara a la construcción de ciudades con bajo consumo de carbono. En el ámbito de la movilidad, nosotros presentamos una de las alternativas para esa transición, que además repercute en otros escenarios trascendentales de la vida del ser humano.

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